La pesca de cefalópodos desde costa (Eging)

El Eging

El Eging no es solo lanzar un señuelo al agua; es una técnica milenaria que combina tradición, observación biológica y una sensibilidad extrema. En este artículo, exploramos sus raíces y cómo la ciencia nos ayuda a predecir el éxito en nuestras jornadas.

Orígenes de la Técnica

Aunque hoy usamos cañas de carbono de última generación y señuelos (egis) con libreas láser, el origen del Eging se remonta al Japón antiguo. Los pescadores de la isla de Kyushu utilizaban señuelos de madera quemada para atraer a los grandes calamares. «Egi» significa «señuelo de madera», y lo que empezó como una técnica de supervivencia se ha convertido en la modalidad más técnica y apasionante para capturar cefalópodos desde costa.

Cómo pronosticar una buena jornada: El Impulso Biológico

Como bien sabemos en Pescazanatur, para tener éxito no basta con lanzar el señuelo; hay que entender el entorno. La biología de los cefalópodos está íntimamente ligada a factores atmosféricos y astronómicos:

  • Presión Atmosférica: El factor crítico. Buscamos presiones altas y estables. Un descenso brusco o una presión baja suelen actuar como un «freno biológico», aletargando a los animales.
  • Estado del Mar: Para el Eging buscamos el mar plato. Una altura de ola mayor a 30 cm o, especialmente, un periodo largo (T > 9s), generan una energía residual que dificulta el movimiento natural del egi y asusta a los ejemplares cerca de la costa.
  • Fases Lunares: La luz de la luna llena o creciente activa su instinto cazador, permitiéndoles localizar visualmente a sus presas desde mayor distancia.

Las Tres Especies Clave

Es fundamental recordar que los cefalópodos tienen comportamientos distintos:

  1. El Calamar (Loligo vulgaris): El rey de la noche. Prefiere aguas limpias y corrientes moderadas. Su ataque es rápido y agresivo, generalmente a media agua o cerca del fondo.
  2. La Sepia (Sepia officinalis): La maestra del camuflaje. Siempre pegada al sustrato. Requiere una técnica de recogida más lenta, dejando que el egi repose unos segundos en el fondo arenoso.
  3. El Pulpo (Octopus vulgaris): Aunque es una captura accidental en Eging, su fuerza es descomunal. Suele acechar en zonas rocosas y su picada se siente como un «enganche» pesado y muerto.

La Técnica de Pesca

El secreto del Eging reside en el «jerking» o tirones. Tras lanzar y dejar que el egi baje hasta la profundidad deseada, realizamos dos o tres tirones secos hacia arriba con la puntera de la caña. Esto simula la huida de un langostino herido. La clave está en la caída: la mayoría de las picadas ocurren mientras el egi desciende lentamente. Mantener la tensión de la línea sin frenar su caída natural es el arte que separa a los expertos de los principiantes.

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